Hallan marcadores biológicos del síndrome de fatiga crónica

Evidencias físicas del síndrome de fatiga crónica

Un equipo internacional de científicos ha identificado señales sanguíneas objetivas asociadas directamente al síndrome de fatiga crónica. Este hallazgo, liderado por investigadores de la Universidad Macquarie en Australia, demuestra que la enfermedad posee una base biológica real y cuantificable. Durante décadas, los pacientes han enfrentado la incomprensión del entorno médico debido a la ausencia de pruebas diagnósticas claras. Ahora, el estudio publicado en la revista Cell Reports Medicine ofrece evidencias sólidas sobre las alteraciones físicas tangibles que sufren estos individuos.


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Déficit energético en las células

El análisis integral de sangre reveló fallos críticos en la producción de energía celular de los afectados. Los investigadores notaron que las células de los pacientes no generan suficiente trifosfato de adenosina (ATP), el combustible esencial para el cuerpo. En su lugar, acumulan otras moléculas como AMP y ADP en proporciones anormales. Esta disfunción energética impide que el organismo funcione correctamente, provocando un cansancio profundo que el descanso no logra aliviar. Además, el estudio comparó a 61 pacientes diagnosticados con un grupo de control sano para validar estas diferencias metabólicas.

El sistema inmunitario comprometido

El trabajo científico también destacó problemas severos en las defensas naturales del organismo de los participantes. Las muestras de sangre evidenciaron una menor cantidad de células inmunes clave, como los linfocitos NK y las células T de memoria. Esta carencia implica que el cuerpo lucha con dificultad contra infecciones y enfermedades externas cotidianas. Simultáneamente, hallaron niveles elevados de proteínas relacionadas con la coagulación, como la trombospondina 1. Esto sugiere la existencia de una mala circulación sanguínea y explica parte del malestar generalizado que reportan los pacientes.

Un nuevo modelo de detección

Los científicos utilizaron estos biomarcadores para desarrollar un modelo predictivo con una precisión diagnóstica del 91%. Esta herramienta informática distingue eficazmente a quienes padecen la afección de quienes están sanos mediante un análisis de sangre. Si los hospitales validan este método clínico, los médicos podrán diagnosticar el trastorno mucho más rápido y con mayor certeza. Actualmente, muchos pacientes pasan años consultando especialistas sin obtener respuestas, lo que retrasa el manejo adecuado de sus síntomas.


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Validación y futuro médico

El doctor Richard Schloeffel destaca el potencial de este hallazgo para aliviar el sufrimiento prolongado de miles de personas. Sin embargo, el equipo sugiere corroborar los resultados en grupos más amplios antes de su implementación masiva en clínicas. Expertos en psiquiatría celebran esta evidencia objetiva, pues ayuda a desestigmatizar la enfermedad y alejarla de explicaciones psicológicas. Este avance abre la puerta a futuros tratamientos dirigidos a mecanismos biológicos específicos en lugar de solo tratar los síntomas superficiales.

SourceInfobae

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