Cuántas latas de atún comer a la semana

Valor nutricional y propiedades saludables

El atún en lata destaca como uno de los alimentos más socorridos en las cocinas españolas. Su versatilidad permite preparar desde bocadillos rápidos hasta rellenos de empanadas elaborados. Sin embargo, los nutricionistas advierten sobre la importancia de moderar su ingesta habitual. Debemos conocer tanto sus virtudes nutricionales como los posibles efectos adversos para la salud.


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Este producto destaca por ser una fuente excepcional de proteínas de alto valor biológico. Estas proteínas facilitan el crecimiento y la necesaria reparación de las fibras musculares. Su ingesta regular ayuda al mantenimiento de un sistema inmunitario fuerte y sano. Asimismo, contiene cantidades significativas de ácidos grasos omega-3, concretamente el EPA y el DHA. Estos elementos protegen la salud cardiovascular y mejoran la función cerebral cognitiva. También reducen la inflamación general del organismo de manera eficaz. El perfil nutricional se completa con vitaminas D y B12, selenio y yodo. Estos micronutrientes regulan las hormonas y aseguran una correcta salud ósea y neurológica.

Riesgos del mercurio y grasas

Pese a sus bondades, existen dos factores preocupantes en las conservas industriales habituales. Primero, el aceite de la conserva añade calorías y grasas extras al plato final. Segundo, la contaminación marina provoca la presencia de metilmercurio en la carne del pescado. Las especies de mayor tamaño acumulan más cantidad de este metal pesado nocivo.


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Recomendaciones para un consumo seguro

La población general debe seguir pautas claras para un consumo seguro y beneficioso. Los especialistas indican que una o dos latas por semana resultan suficientes para un adulto. Cada lata suele contener unos 50 gramos de pescado escurrido aproximadamente. Mantener este límite permite aprovechar sus nutrientes sin exceder la carga tóxica recomendada. Para variedades específicas como el atún rojo, la AESAN limita la ingesta a 120 gramos mensuales.

Ciertos grupos poblacionales requieren una vigilancia mucho más estricta sobre su dieta diaria. Las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia deben evitar los peces grandes depredadores. Los niños menores de diez años tampoco deben consumir atún rojo o pez espada. El mercurio podría afectar el desarrollo neurológico en estas etapas vitales del crecimiento. Para el resto de las personas, la moderación sigue siendo la clave.

SourceHeraldo

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