Por qué lavar manos combate bacterias peligrosas
La importancia de lavar manos es destacada por expertos en salud ante la presencia de bacterias. En México, se informa que 7 de cada 10 personas están infectadas con la bacteria Helicobacter pylori. Esta situación ha sido reportada por especialistas, quienes señalan que este microorganismo está vinculado a padecimientos gástricos severos. La bacteria es considerada un factor de riesgo principal para el desarrollo de cáncer gástrico, una enfermedad con alta incidencia en el país. Se ha enfatizado que las medidas de higiene son fundamentales para la prevención de su transmisión.
¿Qué es la Helicobacter pylori?
La Helicobacter pylori es una bacteria que coloniza el estómago humano. Fue descrita por la especialista de la UNAM, Naxhelli Bautistas, como un agente capaz de causar inflamación crónica en la mucosa gástrica. Aunque muchas personas infectadas pueden no presentar síntomas, la bacteria es responsable de la mayoría de los casos de gastritis y úlceras pépticas. La infección es adquirida comúnmente durante la infancia y, si no es tratada, puede persistir de por vida. Su capacidad de adaptación al ambiente ácido del estómago la hace particularmente difícil de erradicar sin intervención médica.
Vínculo con el Cáncer Gástrico
El cáncer gástrico representa un grave problema de salud pública en México, siendo catalogado como la novena causa de muerte en la población. Se ha establecido una clara correlación entre la infección crónica por H. pylori y el desarrollo de este tipo de cáncer. La inflamación sostenida causada por la bacteria puede llevar a lesiones precancerosas y, eventualmente, a malignidad. No todas las personas infectadas desarrollarán cáncer, pero se considera que el riesgo es significativamente mayor en portadores de la bacteria. La detección temprana de la infección es, por tanto, crucial.
Métodos de Transmisión y Prevención
La principal vía de transmisión de la Helicobacter pylori es la ruta fecal-oral. Esto significa que la bacteria se disemina a través de agua o alimentos contaminados, o por contacto directo con materia fecal. La higiene deficiente es un factor determinante en su propagación. Por ello, se insiste en la importancia de medidas preventivas básicas, como el correcto lavado de alimentos y el consumo de agua potable. Afortunadamente, se ha confirmado que existen tratamientos efectivos para erradicar la infección una vez que es diagnosticada. La detección puede ser realizada mediante pruebas no invasivas, como la prueba de aliento o el análisis de heces, así como por endoscopia.