Mitos y realidades del Aceite de coco en la cara

Lo que se debe saber del aceite de coco facial

El aceite de coco se ha posicionado como un ingrediente popular en las rutinas de belleza facial. Sus supuestas propiedades hidratantes y antimicrobianas son frecuentemente elogiadas. Este producto, extraído de la pulpa del coco, es analizado por expertos debido a su composición única, rica en ácidos grasos, como el ácido láurico. Sin embargo, la idoneidad de su aplicación en el cutis es un tema que genera debate entre dermatólogos. Aunque es promocionado para diversos usos, su aplicación directa en la piel del rostro debe ser considerada con precaución, evaluando los beneficios frente a los posibles inconvenientes.


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Propiedades atribuidas al aceite de coco

Ciertos beneficios son asociados con el aceite de coco. Se le reconoce una capacidad hidratante significativa, siendo a menudo utilizado para combatir la resequedad. Esto se debe a su alto contenido de grasas saturadas. Además, el ácido láurico presente en su composición posee cualidades antimicrobianas y antiinflamatorias, según diversos estudios. Por estas razones, es empleado por algunos usuarios como desmaquillante natural o como tratamiento para pieles extremadamente secas. Su popularidad en el ámbito del skincare ha sido impulsada por estas características percibidas como ventajosas para la salud de la piel.

El riesgo comedogénico del producto

A pesar de sus ventajas, el principal inconveniente del aceite de coco es su alto índice comedogénico. Este término refiere a la capacidad de un ingrediente para obstruir los poros. El aceite de coco presenta una calificación alta en la escala comedogénica (a menudo 4 o 5, sobre 5). Esta obstrucción puede llevar a la formación de imperfecciones. La acumulación de sebo y células muertas provocada por el aceite puede resultar en la aparición de puntos negros, espinillas y brotes de acné. Por lo tanto, su uso no es recomendado para ciertos tipos de piel.


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Recomendaciones según el tipo de piel

La reacción al producto varía significativamente. Pieles mixtas, grasas o con tendencia acneica son las que deben evitar su aplicación facial. En estos casos, el riesgo de exacerbar problemas de acné supera los beneficios hidratantes. También se han reportado casos de dermatitis de contacto o reacciones alérgicas. Los expertos sugieren reservar el aceite de coco para áreas del cuerpo con piel más gruesa y seca, como codos, rodillas o incluso para el cabello. Para la hidratación facial, se consideran más seguros otros aceites vegetales calificados como no comedogénicos, tales como el aceite de jojoba o el aceite de argán.

SourceInfobae

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